¿Sabes? Me
retaste. Me hiciste limpiar y sacar escombros. Me hiciste reír, me hiciste
escribir. Pensé que podía encontrarte lugar. Tu sonrisa lo valía: que probara,
que me levantara, que me cuestionara. Te quería mostrar mi mundo pero tenía
miedo, no sabía si lo entenderías. Y quería conocer el tuyo. Tu sonrisa lo
valía: brindarte un espacio y que lo tomaras, quizá pequeño pero prometedor,
porque nadie había entrado en años y creo que nadie más entrará.
No sé si te
asusté. Lo lamento. Quise decirte de todo sin decirte nada. Siento que no hubo
tiempo y tal vez las horas sinceras no alcanzaron, no fueron suficientes. Pero
lo prometí y respetaré tu decisión, aunque muera por contártelo todo. No fueron
noches perdidas: Te abrí un espacio que es para ti, aunque no lo uses. Quiero
que lo sepas: es tuyo. Ojalá lo recuerdes siempre. No fueron noches perdidas:
tu sonrisa lo valía.

No hay comentarios:
Publicar un comentario