Sigo buscando, sigo caminando. Voy a tientas tropezando en las paredes. De alguna manera, difícil de explicar, sigo internándome en este laberinto, que a ratos me atormenta y a ratos me complace… que a ratos me exaspera y en momentos me embelece.
Sigo buscando, pensando en la salida. Si es de frente o debo retornar. Y cuando el abismo de lo desconocido se comprime a una decisión, tomada en la oscuridad, es imposible no compararlo a un juego de azar. Sacar las balas del tambor y dejar tan solo una…
Sigo buscando, sigo encontrando. Objetos sin sentido y joyas muy valiosas. Una cosa a la par de la otra. ¿Estarán concientes de la importancia de una y la banalidad de la otra? Recostadas entre sí, necesitándose para no caer.
Sigo buscando, voy tras la luz. ¿Debería estar en este lugar? Si yo entré por mis propios pies, ¿es justo que grite pidiendo ayuda?
Los ciclos, ya parecen efímeros y al siguiente momento son eternos. No sé si vivo diferentes etapas o una sola se reinventa a sí misma para parecerme nueva cada vez, pero que al final se vive en el mismo laberinto al que un día entré, sin saber, sin conocer. Acá entre estos muros he aprendido bastante. Ojalá me alcance.
