¿Sabes? Hay momentos más difíciles que otros. Quizá este es uno de ellos. La vida me arrastra a pasos agigantados y usualmente no tengo tiempo para recordar. O simplemente no quiero hacerlo.
Pero no olvidas fácil una vida, ¿verdad? Al menos eso me pasa a mí, y confieso que me sorprende tu habilidad para adaptarte. Fue tan sencillo para ti, tan meditado, tan frío, tan calculado… bueno, de nuevo lo que digo parece reclamo… de nuevo olvido tus razones y tus argumentos.
La lluvia que me acompañó hoy de vuelta a casa arrecia. ¿Recuerdas cuando nos mojamos regresando de aquel concierto? Me abrazaste tan fuerte, como si con ello la lluvia fuera más llevadera. Yo te abracé tan fuerte como si con ello te cubriera. Retornamos empapados, de madrugada. Buscamos aquel trozo de chocolate que guardábamos y los últimos panes dulces que quedaron del día anterior. Eran casi las cinco de la mañana y a pesar del cansancio nos tomamos ese chocolate caliente, sentados en la cama y riendo a carcajadas…
No sé si la nostalgia es propia del invierno. Hoy regreso empapado y solo. Estoy pensando en que tengo mil cosas que no dije. Es tarde para decirlas, lo sé. Pero sí dije algunas cosas que fueron ciertas y lo sabes.
La lluvia se ha dormido en la ventana. Cada gota dibujada me recuerda tus caricias. Esas que me animaban después de días como hoy, en que sencillamente tu entorno te arremete… te agrede. Pero allí estabas tú, sonriendo, borrando mis penas. Recordándome que no importaba si todo se nos caía encima, tú me tenías a mí y yo te tenía a ti.
Lo confieso, me da tristeza. Que difícil saber que ese mundo que nuestras manos construyeron nadie lo pudo entender. Pero no nos importaba, ¿recuerdas? Vivíamos de un lado a otro, moviéndonos conforme las circunstancias nos lo permitían. A veces juntando centavos para comprar algo de comer. No teníamos nada, solo nuestro cariño… ¿recuerdas mi cumpleaños en aquel apartamento del tercer nivel? Solos los dos… por pastel un cubilete y de regalo un marco roto de fotos. ¿Sabes? El papel en que venía envuelto es lo que hoy está dentro del marco, con la fecha anotada, como testigo de los momentos más felices que compartimos.
Quizá las penas nos consumieron. Quizá el tiempo nos delató. Quizá los sueños nos dominaron. ¿Recuerdas aquella canción que hacíamos? Era la historia de nuestras vidas. Esa noche que la hacíamos una cuerda de la guitarra se reventó. Quedó inconclusa. La terminaríamos otro día, eso dijimos. Nunca compramos esa cuerda…
La lluvia inicia de nuevo. Ese sonido me regresa a mi realidad. Las horas han pasado y en la “blackberry” suena la alarma que me indica que otra vez no dormí. (Si, lo sé, compartíamos aquel teléfono cuya batería sujetábamos con un hule, siempre sin saldo). El día inicia y de nuevo la vida me arrastrará de tal modo que no tendré tiempo para recordar al menos por unas semanas.
No sé por qué te escribo esto. Quizá me animé a hacerlo porque sé que nunca lo leerás.
En días como hoy es que te extraño…

Alamadre!!! you almost make me cry... wow. Este eres tú, perdon por meterme pero... me siento en tu cocina...
ResponderEliminar